sábado, 15 de enero de 2011

Eh tú!

Hoy no puedo pensar.
Miento no paro de hacerlo, pero todo se aturulla en mi cabeza
sin poder salir. Como el solo de guitarra que intento tocar, que
repito en mi mente una y otra vez pero que mis pequeños y
torpes dedos no pueden tocar. Miserables.Como el kaos del
universo, como la nada antes de que este existiera.




-------------------------------------------------------------------------------------





NO, el universo no es comparable a mi mente, ni a ninguna otra.
Esta vez no me voy a menos preciar, esta vez no voy a creer
en la mano divina. Esa mano que da a la gente el poder
de juzgar, el poder de ver a los demás por encima del hombro,
de creer que sus convicciones son mejores que las del resto.
Eso no existe, y de hecho tiene un nombre, un nombre mortal
como cualquier otro, un nombre que hace que toda esa
aparente sabiduría desaparezca, la prepotencia. Y qué es
la prepotencia en comparación con la humildad? Nada más
que una cualidad despreciable. Quizá ahora mismo esté
pecando de ella, pero estoy cansada de que me hagan sentir
cual granito de arena, hoy nadie me supera, yo también sé, yo
también puedo opinar, y yo también creo en mis ideales solo
que de una manera silenciosa y modesta. Las personas que
creen haber sido tocadas por la mano divina no son mas que
ignorantes cerrados a nuevos puntos de vista a nuevas creencias
que quizá sean mucho mas ciertas que las suyas propias pero
que o son incapaces de ver por esa cabezonería que les
caracteriza, o son incapaces de aceptar en un intento de no
parecer hipócritas.
No quiero escuchar más discursos, vive feliz encerrado en tu
monótono mundo habitado por fans de tu mente hechos a tu
imagen y semejanza, de los que jamás aprenderás nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario